
El confinamiento debido a la crisis sanitaria por la COVID-19 ha reducido drásticamente la transmisión del virus y el número de muertes, y también ha hecho que la gente pudiera dormir más horas, pero con sueño de peor calidad
Dos estudios aparecidos en la revista Current Biology han podido comprobar que en distintas partes del mundo se produjo un patrón común durante los meses de confinamiento: las personas dormían durante más horas, siete o más, y con horarios más regulares. El primer estudio con estudiantes de la Universidad de Colorado en EEUU descubrió que después de que entrara en vigor el confinamiento el número de participantes que dormían siete horas o más pasó del 84al 92%. Sus horarios de sueño también se hicieron más regulares.
Otro estudio realizado en Austria, Suiza y Alemania también encontró que las personas confinadas tenían patrones más regulares de sueño y dormían más horas. Sin embargo, muchos informaron de problemas para conciliar el sueño o mantenerse dormidos, y además decían tener peor salud física y mental.
Según los autores, pasar más horas en la cama no compensa un sueño inquieto y de mala calidad, pero el sueño puede mejorar saliendo al exterior, exponiéndose a la luz solar durante el día y haciendo ejercicio físico.
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