La Sábana Santa, respuesta con argumentos científicos para afirmar, o no, que contuvo a una persona muerta

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CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- Como consecuencia del reciente artículo, publicado en el diario ABC, sobre la imagen de la Sábana Santa en el que el catedrático Bernardo Hontanilla “sostiene que la imagen impresa en la Sábana Santa es de una persona viva” el médico forense Alfonso Sánchez Hermosilla da una breve respuesta a dicha afirmación.

Dicha respuesta es:

La Síndone de Turín es un objeto arqueológico sobre el que todo el mundo se siente legitimado para opinar sobre él. Sin embargo, el problema surge cuando alguien lo hace de forma pública, careciendo de los conocimientos científicos y la experiencia necesaria para hacerlo.

Lo mismo ocurre con el Sudario de Oviedo, aunque en menor medida, y ello por dos motivos, el Sudario es menos conocido que la Síndone, y además, es más difícil de comprender la información que contiene.

Las personas que hablan del Sudario de Oviedo y/o de la Síndone de Turín se pueden dividir en tres grupos:

1-. Las que han estudiado directamente los Lienzos y todo lo que tiene que ver con ellos. Estas personas son para el Sudario de Oviedo el Equipo de Científicos que tengo el honor de dirigir, llamado EDICES (y que investiga de forma continuada desde el año 1989 hasta la fecha), y para la Síndone el equipo americano que liderado por John Jackson hizo lo mismo en 1978, así como algunos investigadores italianos. Unos y otros hemos publicado los resultados de nuestro trabajo, lo hemos confrontado y seguimos en contacto permanente.

2-. Personas que sin haber accedido directamente a los Lienzos se han estudiado (y comprendido), lo que han hecho los anteriores.

3-. Personas que sin haber accedido directamente a los Lienzos no se han estudiado lo que han hecho los anteriores (y por lo tanto, no lo han comprendido tampoco). Podemos decir que estas personas, cuando hablan de los Lienzos, dan opiniones gratuitas y carentes de fundamento, sin importar su titulación académica ni su curriculum personal y profesional.

Este es el caso del autor del trabajo al que se refería el artículo publicado, y sobre su contenido, conviene hacer los siguientes comentarios:

Es esa forma Bernardo Hontanilla concluye que la Sábana Santa de Turín «muestra a la vez signos de muerte como de vida de una persona que dejó su imagen impresa en un momento en el que estaba viva» -el entrecomillado es textual a lo referido en el citado artículo-.

Alfonso Hermosilla: Esta afirmación no se corresponde con el estado actual de conocimientos científicos, si es cierto que hay sangre vital y sangre cadavérica, pero la imagen corresponde a la figura de un cadáver, no a una persona viva.

Para este anatomista español, «es razonable pensar que si la Síndone (del griego, lienzo) cubrió el cuerpo de Jesús a Él le interesaría no solo mostrarnos los signos de muerte sino también de resurrección en el mismo objeto».

Alfonso Hermosilla: Esto es sólo una opinión, el autor no puede saber cual pudo ser el interés de Jesús de Nazaret. No es científico formular este tipo de manifestaciones.

«Se trata de estudios de medicina forense que describen que la postura fijada en la Síndone es típica de una rigidez post mortem, pero en realidad se trata del gesto habitual de una persona cuando está intentando levantarse partiendo de la posición decúbito supino», asevera. Hontanilla llega a esta conclusión después de cuestionar la rigidez postmortem en «una persona sometida a un gran traumatismo, deshidratada y con las reservas de glucógeno agotadas en el cuerpo», como es el caso de un hombre que muere en la cruz.

Alfonso Hermosilla: Parece razonable que la investigación de unos lienzos con los que se envolvió un cadáver los investiguen científicos con experiencia en cadáveres, y no otros que no trabajan con cadáveres y no tienen experiencia con ellos. Por eso desconoce lo que es la “RIGIDEZ PRECOZ E INTENSA” que tiene lugar en personas que han fallecido en las condiciones que menciona el autor, además de fallecer por asfixia en el contexto de un gran esfuerzo físico, datos que olvida mencionar el autor y que también tienen relevancia, pero insisto en que le falta experiencia y conocimientos en este campo.

Tampoco puede aseverarse que esa sea la postura única de una persona para levantarse desde la posición de decúbito supino, algunos se apoyarán en el suelo con las manos, otros llevarán una o ambas manos a su tórax como si hiciesen abdominales, etc. Esto es muy variable. Tampoco es científica esta afirmación, hay otras opciones posibles y probables.

Además, el médico realizó varias pruebas con sujetos varones de entre 30 y 40 años, con fenotipo atlético y de entre 1,70 y 1,80 metros de altura a los que les solicitó que se levantaran del suelo partiendo de la posición decúbito supino. Según explica el facultativo, todas estas personas «mostraron un desplazamiento de las manos a los genitales al flexionar el tronco, una elevación y semiflexión de la cabeza y un apoyo de una planta del pie con menos flexión de la pierna contralateral y cierto grado de rotación interna como la figura observada en la Síndone».

Alfonso Hermosilla: Este experimento no es concluyente, además de que no es fiable, NO PARECE RAZONABLE QUE TODOS LOS SUJETOS INVESTIGADOS REPITIESEN EXACTAMENTE EL MISMO GESTO, Y MENOS APOYÁNDOSE EN EL MISMO PIE, Y NO EN EL OTRO O EN AMBOS.

Para apoyarse en su argumento de que la persona envuelta en la Sábana Santa estaba viva en el momento de la impresión de la imagen, Hontanilla también se detiene en los surcos nasogenianos y nasolabiales del rostro que se aprecian en la imagen. «La presencia de ambas marcas en la cara impresa en la Síndone se asemeja más a la de una persona viva, ya que en un cadáver reciente la musculatura facial se relaja y desaparecen los surcos», sostiene en su estudio. «La muerte tiene como consecuencia una parálisis facial bilateral y pueden desaparecer estos surcos. Sin embargo, esa persona que está impresa en la Síndone tiene los surcos nasogenianos marcados y no solo los dos surcos sino que, en el lado derecho, tiene otra marca que indica actividad muscular que se corresponde con un golpe que le dieron en la cara y que está provocando ese surco más superior», explica Hontanilla. «Si estuviera muerto –añade– podría haber una mayor inflamación de toda la mejilla, pero sin la demarcación de surcos por la falta de actividad muscular».

Alfonso Hermosilla: Esta información es inexacta, un cadáver humano no relaja la musculatura facial ni desaparecen los surcos faciales, sobre todo si tiene rigidez cadavérica. En mi experiencia profesional como Médico Forense, he visto muchos cadáveres con facciones que asemejaban estar aún con vida. Por otra parte, la inflamación de la mejilla no tiene relación con la actividad muscular, sino con un proceso inflamatorio de la piel y el tejido celular subcutáneo que está debajo de ella. Otra inexactitud.

Estos y otros signos que define en su artículo, le llevan a sostener que «la imagen dinámica que queda impresa en la Sábana podría haberse producido «en cualquier momento entre las 18 y 30 horas siguientes a la muerte, pero estando vivo».

Alfonso Hermosilla: Otro dato inexacto, el autor no puede saber en que momento se produjo la imagen sindónica, carece de datos científicos en los que basarse, además, la imagen la produjo un cadáver, no una persona viva. De hecho, no respiraba, si lo hiciese, la imagen no sería nítida sino borrosa, y sólo un cadáver es capaz de no respirar sin graves consecuencias, una persona viva no puede hacerlo.

Además Hontanilla señala que la posición del cadáver que ha quedado impreso en la Síndone «no se debe a que el cuerpo está intentado recuperar la postura que tenía en la cruz porque, de ser así, los brazos entonces deberían haberse desplazado hacia afuera, recordando la posición de crucificado, en lugar de ir hacia los genitales». «La posición del cuerpo –añade– muestra ese primer e incipiente gesto de levantamiento que pudo ocurrir en décimas o segundos para después desvanecerse y atravesar el lienzo», asevera.

Alfonso Hermosilla: ¿Qué motivo podría tener el cuerpo para intentar recuperar la postura que tenía en la cruz? La respuesta es sencilla: NINGUNO, ni estando vivo, ni siendo cadáver. Tampoco sabe el autor cuanto tiempo tardó en formarse la imagen sindónica, y menos aún que le ocurrió al cuerpo, NO PUEDE AFIRMAR QUE SE DESVANECIÓ Y ATRAVESÓ EL LIENZO. No tiene datos científicos que mantengan estas afirmaciones.

Consciente de la polémica que puede generar su estudio, el catedrático defiende que «en el momento en que se imprime esa imagen, la persona está viva». «Lo afirmo y defiendo científicamente donde sea necesario.

Alfonso Hermosilla: Esperemos que lo haga, así podrán conocer por donde va la evidencia científica en estos momentos.

Tanto los signos estáticos de muerte como dinámicos de vida están juntos en el mismo objeto. Si la imagen de la Síndone es la de Jesucristo entonces es una prueba para los cristianos de su muerte y resurrección», sostiene.

Alfonso Hermosilla: No hay datos dinámicos relacionados con la vida, sólo información estática dejada por un cadáver. Y sólo cuando se resucite un cadáver de forma experimental y controlada científicamente, podrá manifestarse algo, hasta entonces, todo son elucubraciones indemostrables.

El presidente de la Centro Español de Sindología (CES), Jorge Manuel Rodríguez Almenar, prefiere ser prudente. «En la Sábana Santa no se puede hablar de resurrección, pero sí se puede hablar de desaparición del cadáver. Si la imagen impresa en la Sábana Santa es una huella de la transformación de un cuerpo físico a metafísico o glorioso no es una cosa que la ciencia pueda probar. Esto supone dar un salto que va más allá de la ciencia porque la resurrección es un concepto que no es físico», señala este abogado que ha dedicado buena parte de su vida a investigar el impacto de la Síndone en la Historia del Arte.

En cuyo último punto están ambos profesionales de acuerdo.

La Sábana Santa siempre será objeto de interés científico y de polémica, si bien unos tienen más argumentos que otros, como le ocurre al forense Alfonso Sánchez Hermosilla cargado de razón y de Ciencia.

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