ANALIZAN POR PRIMERA VEZ EL CORAZÓN DE UNA BALLENA Y NO ERA COMO ESPERABAN

Analizan por primera vez el corazón de una ballena y no era como esperaban

Las ballenas azules son los animales más grandes que han vivido en el planeta: pueden medir más de 30 metros de largo. Un animal de este tamaño necesita un corazón suficientemente grande como para que la sangre llegue a todos los rincones de su cuerpo. No es extraño entonces  que el corazón de estos cetáceos llegue a pesar 180 kilos. Pero su peso no es lo más sorprendente. Cuando estos animales se sumergen, su corazón se salta más de un latido y a veces 30.

Esas son las conclusiones de un estudio liderado por Jeremy Goldbogen y publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences. El equipo de Goldbogen utilizó un monitor de pulso que se adhiere con ventosas, para controlar los latidos de una ballena azul frente a la costa de California. Los autores del estudio observaron cómo la ballena se zambulló y salió a la superficie sin parar durante casi 9 horas.

Durante estas inmersiones el ritmo cardíaco de la ballena variaba notablemente. En la superficie alcanzaba los 34 latidos por minuto, mientras que bajo el agua descendía hasta dos latidos por minuto entre un 30% y un 50% más lento de lo que esperaba el equipo de Goldbogen. Los hallazgos ayudan a explicar por qué no han existido criaturas más grandes que las ballenas azules en la tierra: su corazón llega a un límite físico extremo.

Cuando los mamíferos marinos se sumergen bajo el agua, sus cuerpos comienzan a redistribuir oxígeno automáticamente de modo que el corazón y el cerebro obtengan más oxígeno. Esto permite que los animales permanezcan bajo el agua por más tiempo con una sola respiración, lo que permite que el ritmo cardíaco descienda notablemente. Esto le ocurre también a los humanos que practican buceo libre.

“Los animales que oscilan en extremos fisiológicos – explica Goldbogen en un comunicado – pueden ayudarnos a comprender cuáles son los límites biológicos del tamaño de los animales”. En otras palabras: si el corazón de una ballena azul no puede sobrepasar los dos latidos por minuto cuando está bajo el agua, ¿qué pasaría si se tratara de un animal más grande aún?

Fuente: Quo.es

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